A principios del siglo XX, los bisabuelos de los actuales propietarios del Hotel Ca l’Amagat iniciaron la actividad de hostelería sirviendo comidas y bebidas en una callejuela de las afueras de Bagà que conducía a los huertos situados junto al río. La llegada de trabajadores para las cercanas minas de Fígols durante los años cuarenta y cincuenta motivó que aquella taberna se empezara a transformar en fonda. Una transformación que culminó en los años sesenta con la reforma total del establecimiento. Hoy en día, el crecimiento de la población ha integrado Ca l’Amagat en el centro urbano. El hotel dispone de dieciocho habitaciones confortables y una sala de estar muy acogedora, que dispone de hogar para dar calor a las frías noches de invierno del Prepirineo. La cocina del establecimiento ofrece platos de la cocina tradicional catalana, elaborados sobre todo con productos de la zona, sin dejar de lado algunas incursiones en la cocina moderna.
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