El alojamiento rural Cal Crispí se encuentra en el núcleo antiguo de Prades, cerca de su plaza mayor. El edificio, de buen porte, está precedido de un patio ajardinado y rodeado de un cuidado muro de piedra, por el que asoma la vegetación interior.
La construcción data de finales del siglo XIX y destaca por sus paredes de color ocre y su cuidado aspecto exterior.
Un portalón da acceso al patio del edificio, donde plantas y árboles ofrecen su sombra en los días calurosos. El mobiliario de jardín y la protección de este espacio lo convierten en un agradable lugar para una relajada conversación y para los juegos infantiles.
La planta baja del caserón alberga un comedor que mantiene algunos elementos originales. Piezas del antiguo mobiliario, arcos de piedra y techos de vigas de madera contribuyen a la calidez de la estancia, que se prolonga en una sala de estar con chimenea y algún rincón con mesa camilla, iluminado por la discreta luz de los ventanales cromados.
La cocina, a disposición de los huéspedes, sirve también para los preparativos de desayunos, comidas y cenas. La zona de estar se completa con una acogedora sala abuhardillada, en la planta superior, con televisión y cómodos sillones.
Dispone de cinco habitaciones, decoradas con una confortable sobriedad, con anchas camas, viejas cabeceras y baños cuidados, en los que destacan los detalles decorativos, como una pieza de alfarería o un mueble con celosías.
Los dueños, buenos conocedores de la comarca, orientan sobre las posibles escapadas en esta zona, que está dominada por las montañas de Prades y se encuentra muy próxima al monasterio de Poblet y al recinto medieval de Montblanc.
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