Durante generaciones, esta gran masía se ha dedicado a la agricultura y a la cría de caballos de raza hispanobretona. Su situación en una zona de alta montaña en plena Cerdanya, a pocos kilómetros de Puigcerdà y de la frontera francesa, permite disfrutar de un paisaje espectacular por el que discurren riachuelos de aguas limpias y cuyo horizonte está marcado por la silueta de los Pirineos.
El conjunto de edificios de piedra que conforman la casa rural, bien rehabilitados, gira en torno a un gran patio ajardinado y conserva algunas dependencias agrícolas como pajares y graneros.
El interior es alegre y sencillo, con las paredes de piedra vista y una buena colección de aperos y utensilios colgados en ellas. Una amplia sala de estar con chimenea y un comedor son las zonas comunes a las que se suman seis amplias habitaciones dobles con baño y el práctico añadido de una nevera y dos casitas independientes, con capacidad para cinco personas cada una.
La buena acogida de los propietarios, que facilitan una información muy completa sobre qué ver o qué actividades se pueden realizar en la zona, es también un distintivo de la casa. Todo ello sin olvidar los copiosos desayunos de tipo bufet, muy apropiados para afrontar una jornada descubriendo la región.
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