Cal Miramunt es una vivienda del siglo XV rodeada por el característico paisaje agrícola leridano, entre el Solsonès y la Segarra. Un escenario de bosques y campos de cultivo, surcado por una red mínima de carreteras que no altera el reconfortante silencio del lugar, es el marco donde se encuentra ubicado el pequeño pueblo de Claret, con tan sólo cinco habitantes y apenas una docena de casas de piedra presididas por una bonita iglesia rural.
El edificio, de buenas dimensiones, tiene cuatro plantas comunicadas por ascensor y coronadas por un balcón con mirador desde el que se vislumbra el caserío y el sencillo campanario de la iglesia.
El interior aparece adornado con algunos objetos rústicos, tonos vivos y piezas de mobiliario tradicional. Entre los espacios comunes destaca la sala principal, presidida por una chimenea, equipada con libros y juegos de mesa para pasar el rato. Dispone de cinco habitaciones. Todas tienen baño, son cómodas y acogedoras y contienen pequeños detalles tradicionales. Una alcoba está adaptada para discapacitados.
El talante acogedor de los dueños añade calidez a la casa, que cuenta con un restaurante propio en el que se sirven generosos platos de especialidades de la zona y licores de elaboración propia. También los desayunos están bien surtidos, incluyendo queso, embutidos y una buen variedad de mermeladas caseras.
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