Una entrañable casa o un nuevo y moderno hotel: ésas son las dos posibilidades de Can Jepet, que reúne lo mejor de cada opción.
El edificio, de piedra, se alza a las afueras de un pueblo ribereño del Ter, en la comarca de La Selva, a medio camino entre la Garrotxa y Les Guilleries.
La casa se erigió en 1700 como vivienda de una finca agrícola, en un amplio valle rodeado de montañas y bosques y regado por abundantes riachuelos. En torno al alojamiento hay un amplio jardín con zonas de césped, parque infantil, barbacoa, terraza y una piscina muy bonita protegida por una valla.
El interior es cómodo, espacioso y se halla salpicado de rincones entrañables. En la planta baja está el salón con acceso a la cocina-comedor, presidida por la tradicional chimenea, y a una salita con televisión. La planta superior también cuenta con una acogedora sala dividida en rincón de lectura con chimenea y televisión por satélite.
Las seis habitaciones, dobles o triples, una de ellas adaptada para discapacitados, se reparten entre las dos plantas. Todas tienen baño y una decoración que juega con telas, luces y objetos decorativos.
Abundantes desayunos y buena cocina de la comarca constituyen la oferta gastronómica de este alojamiento, que ofrece también los servicios de un hotel rural anexo, habilitado en las antiguas cuadras.
Pese a su rústico origen, el hotel está adaptado a las nuevas tecnologías y permite organizar eventos y reuniones en un entorno muy especial
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