Las afiladas agujas de Montserrat sirven de telón de fondo para este hostal habilitado en un caserón señorial del casco viejo de Collbató, al pie del macizo. A poca distancia, el núcleo de Monistrol de Monserrat permite acceder en funicular o teleférico hasta el mismo monasterio, en lo alto de la montaña sagrada.
El edificio de Can Missè, de acreditada solera, conserva su antigua estructura y unos característicos techos abovedados. Un patio con pozo y algunos árboles preceden la fachada principal, que da acceso a la planta baja. En ella se encuentra la recepción, una cafetería abierta al público, un comedor presidido por una gran chimenea y una sala de estar perfecta para charlar mientras se toma un café.
Las habitaciones, dos individuales y nueve dobles, todas con baño y conexión a Internet, se reparten entre las tres plantas del edificio. Además, en el desván se han habilitado dormitorios abuhardillados. Todas las habitaciones, con muebles de forja y madera, están decoradas con algún toque que las singulariza.
Una luminosa sala de estar sirve de espacio común para el descanso de los huéspedes. Un descanso que viene muy bien después de hacer algunas de las propuestas organizadas desde el hostal, como la visita guiada a las cuevas del Salnitre, con más de quinientos metros visitables, o las excursiones a caballo por Collbató y sus senderos.
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