La Casa Churchill está enclavada en el tranquilo núcleo de Claverol y presidida por su antigua torre de vigilancia. El nombre de este peculiar alojamiento procede de un antiguo propietario, apodado Churchill.
La casa se construyó en el año 1670 y, posteriormente, sufrió notables reformas. En el 2006, una completa rehabilitación dotó al edificio de un gran confort sin dejar de respetar su fisonomía original, visible en las paredes de piedra y la viguería de madera.
El establecimiento cuenta con una terraza con barbacoa. El exterior está amueblado para disfrutar de las vistas del lago de Claverol y las siluetas montañosas que rodean el pueblo.
En el interior, cálido y lleno de detalles, destaca la sala de estar con chimenea. Una pequeña biblioteca, la conexión wifi, los juegos de mesa, un equipo de música y un DVD garantizan ratos de entretenimiento si la climatología no acompaña. A las 7 de la tarde se oficia el llamado Churchill’s time, un té o café con pastas, obsequio de la casa.
Las seis habitaciones, una sencilla, cuatro dobles de distintos tipos y una múltiple, han sido bautizadas con los nombres de los principales parajes de la zona. Todas mantienen la acogedora atmósfera de la casa, y sus baños reúnen agradables detalles, como jabones y cremas ecológicas.
Las instalaciones incluyen una piscina interior climatizada y un comedor donde se sirven desayunos tipo bufé. Las cenas, especialmente cuidadas, ofrecen menús vegetarianos basados en la cocina de mercado y regados con una bodega de más de ciento cincuenta referencias.
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