El hotel Gran Claustre ocupa un antiguo convento de comienzos del siglo XVIII, anejo al castillo de los marqueses de Tamarit. Las instalaciones, de clara vocación vanguardista, parecen entonar sin dificultad con la histórica solera de los muros del edificio.
El establecimiento, que data del año 2004, exhibe una fachada de tonos arena, con una monumental puerta que da paso a la recepción y a los espacios comunes. Detalles como las robustas maderas y la aldaba del portalón, la viguería de la entrada o los dinteles de piedra anticipan la cuidada recuperación del establecimiento.
La decoración, de corte minimalista y con numerosos detalles, pone un contrapunto de absoluta actualidad a las instalaciones.
El patio interior, adornado por alguna palmera, cuenta con una piscina de buen porte, rodeada de un espacio con solárium y tumbonas para disfrutar de un rato de calma. Una doble galería con arcos se asoma a este silencioso recinto.
Las instalaciones incluyen, además, un balneario con una amplia oferta de masajes: masajes terapéuticos, con chocolate, con mermelada de aceite de oliva o con piedras calientes, entre otros.
Las veinte habitaciones dobles, decoradas con una mezcla de ingredientes clásicos y contemporáneos, están coloreadas con los diferentes tonos que les dan nombre: Ocre, Caramelo, Vainilla, Tierra África... Todas disponen de minibar, televisión por satélite y conexión a Internet.
El restaurante Bruixes de Burriac ocupa una bonita estancia con terraza de verano. Propone una cuidada cocina de autor, a base de aromas y texturas, que ha cobrado prestigio en la comarca.
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