El paisaje urbano de Peratallada, caracterizado por la muralla, la torre de las horas y el campanario, envuelve esta casa del siglo XVIII, transformada en hotel.
El precioso conjunto medieval, a medio camino entre Girona capital y la costa, en plena comarca del Baix Empordà, es el escenario elegido por esta casona de buen porte, que aparece con los muros casi totalmente cubiertos de vegetación.
En el exterior cuenta con un agradable jardín con arbolado y gran variedad de flores, así como una zona de terraza para refugiarse en una calma medieval.
Al traspasar el umbral, el huésped se encuentra con una elegante decoración con cierto aire clásico, mezclado con algunos detalles alegres repartidos por los rincones. El espacio común es un salón de estar y la oferta de dormitorios incluye cinco habitaciones dobles, todas con salita y baño, cada una con una característica peculiar.
Los propietarios, muy hospitalarios, facilitan información sobre la zona y acceso a Internet. Junto al hotel, además, encontramos un bonito restaurante con jardín y pérgola, donde se sirven deliciosos platos.
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