Uno de los lugares con más solera y larga tradición veraniega del Pirineo catalán sirve de escenario a este bonito hotel, situado en un valle de la Baixa Cerdanya, muy cerca de Puigcerdà y de la frontera francesa.
El edificio es producto de la remodelación de otro veterano hotel que se inauguró en 1948 y que tuvo entre sus huéspedes a famosos deportistas. A su alrededor se despliegan unos cuidados jardines, terrazas con vistas a la montaña, una piscina y el campo de golf que da nombre al establecimiento.
Los amplios espacios interiores reciben la generosa luz de grandes ventanales que se reparte por el salón con chimenea, la sala de estar, varios comedores para distintos tipos de celebraciones, una sala de juegos y dos salas de reuniones dotadas de modernas tecnologías.
La zona de los dormitorios cuenta con diecisiete habitaciones dobles, seis de ellas especiales, todas con baño y dieciséis bungalows con terraza y jardín, con un mobiliario funcional y muy agradable.
El restaurante, abierto al público, propone una carta con especialidades de la cocina de la Cerdanya.
Además, el hotel ofrece un completo servicio a la carta de tratamientos para la salud, como masajes corporales o faciales, sauna y baños termales.
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