El hostal La Gavina, además de un establecimiento hotelero, es una institución en la historia del turismo en Catalunya. Este alojamiento de lujo ha conocido el paso de grandes personajes vinculados al cine, la literatura y la ciencia desde su inauguración, a comienzos del siglo xx.
El edificio se sitúa a unos cuatrocientos metros del centro del pueblo, sobre un promontorio elevado y en una zona calificada como espacio protegido.
La construcción, catalogada como Bien de Interés Cultural, nació dentro de una suntuosa urbanización. Desde sus orígenes, destacó por sus exclusivos equipamientos y por una decoración refinada, que incluye numerosas obras de arte.
A su alrededor se extiende un cuidado jardín de césped bajo pinos centenarios, una agradable piscina con tumbonas, solárium y vestidores, así como terrazas con mesitas al borde del mar, que sacan partido de su extraordinario emplazamiento.
Un amplísimo recibidor conduce a los espacios comunes, donde destacan elementos como la preciosa escalera de caracol, los lucernarios y las bóvedas. Varios salones y salas, así como otros rincones donde se respira la calma, se reparten en la planta baja, decorada con extrema elegancia, rindiendo culto a la belleza más clásica.
Distintas piezas de arte, como bargueños, tapices flamencos, muebles franceses del XVIII, lámparas de Murano y tallas románicas, convierten las estancias en salas de un pequeño museo.
La misma atmósfera se respira en las 74 habitaciones, que incluyen varias suites y una suite real. Todas están cuidadas al detalle y cuentan con televisión a la carta, conexión a Internet y otras innovaciones que no parecen llevarse mal con su singular ambientación.
El paso del tiempo ha ido incorporando nuevos servicios al hostal, como el gimnasio y un completo balneario, que incluye sauna, bañera de hidromasaje, baño turco, zona de relax y una piscina cubierta con espectaculares vistas al mar.
La restauración se oficia en cuatro espacios con diferentes personalidades: el Villa d’Este, para empezar la jornada con un buen desayuno; Las Conchas, clásico y espacioso; el Garbí, destinado a una cocina más informal a base de arroces y pescados; y el Candlelight, donde se puede degustar una carta de la cocina mediterránea más cuidada, en un patio animado por una fuente.
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