El hotel Aigua Blava tuvo sus inicios en un pequeño hostal que fue creciendo hasta transformarse en el actual complejo de edificios. Este veterano establecimiento se encuentra a poca distancia de Begur, sobre una ladera que desciende hasta la preciosa cala de Fornells. Está rodeado de una zona de pinar.
Unos amplios jardines, con paseos y pistas deportivas de tenis y voleibol, envuelven las instalaciones, que incluyen una piscina de agua salada, rodeada de tumbonas y sombrillas.
Tres bares y terrazas, repartidas a distintas alturas siguiendo los desniveles del terreno, crean nuevos rincones en este hotel, concebido como un pequeño pueblo al borde del mar.
La decoración de los interiores es sencilla y los equipamientos incluyen salas de estar, sala de reuniones, tienda, salón de belleza, sala de masajes y una discoteca que anima las noches de verano.
Dispone de un total de 85 habitaciones, individuales, dobles o suites, repartidas en distintos edificios. Todas tienen baño, televisión, caja fuerte y minibar, y algunas ofrecen balcones que se asoman al mar.
Cuenta, además, con diez apartamentos para dos o cuatro personas, completamente equipados para los que prefieran mantener su independencia.
Las comidas y las cenas se sirven en el restaurante Aigua Blava, que ha ido ganando reconocimiento con el paso de los años. Sirve una cocina en la que se mezclan los tradicionales sabores del Mediterráneo con toques innovadores y una buena dosis de creatividad.
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