Después de ponerse a salvo de una tempestad, unos marineros italianos construyeron una ermita en este lugar, que más tarde sería donado a los frailes para que levantaran su convento. Así nació el precioso edificio de El Convent, situado a las afueras del casco urbano de Begur, cerca de la costa y la cala de Aiguafreda, donde se refugió la nave italiana.
El antiguo convento está rodeado por las antiguas terrazas que cultivaban los frailes, donde hoy se han situado los jardines, las terrazas y una piscina adornada con cipreses y un lecho de césped para tomar el sol.
El interior, con una decoración elegante y cuidada al máximo, ha respetado la estructura de las celdas de los monjes, repartidas en sus 25 habitaciones dobles, todas con baño y dos de ellas especiales.
Tiene una sala de reuniones en la capilla, una buena biblioteca, sala de estar, comedor y acceso a Internet. Además, dispone de un buen equipamiento consagrado al relax, que incluye sauna, gimnasio y masajes.
El hotel cuenta con restaurante abierto al público, donde se pueden degustar los platos tradicionales de la cocina mediterránea en general, con algunos guiños a la cocina de autor.
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