Dicen de mí que no aparento tener tres siglos; que en mis patios, el agua canta y el aire bebe del pozo; que en cualquiera de mis quince habitaciones se confunden el descanso y el deseo.
Dicen de mí que probar mi cocina es recordar sabores niños, y que mi bodega sabe guardar sus secretos.
Dicen de mí que merece la pena desviarse para conocerme.
Atrévete a desmentirlo: ven a La Casona de Calderón. Otra Andalucía es posible.
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