Una sala gótica con toscos muros de piedra y arcos apuntados constituye el corazón de La Cleda, un hermoso edificio que se remonta al siglo XV, con una fachada orientada a la calle Mayor de Pujalt. El carácter medieval de este pueblo de la Alta Segarra, con callejones empinados y restos de murallas, encaja perfectamente con este edificio conocido antiguamente como Cal Solé Vell, que contaba con una zona para la producción de vino artesano.
Entrar en La Cleda equivale a empaparse de las tradiciones festivas de Cataluña. Éstas convierten la sala gótica en un pequeño museo temático, presidido por la imagen de un castell de los famosos xiquets.
La exposición se puede observar mientras se saborea el desayuno de tipo bufet, o se pasa un rato al calor de la lumbre, que en invierno crepita en un rincón de la sala. Las cenas también se sirven aquí y están dedicadas a la cocina de la comarca de la Segarra, con platos como las cocas, los embutidos típicos, las patatas enmascaradas o los guisos de cordero.
Las seis habitaciones tienen nombres de festividades locales. Todas disponen de baño propio. Están orientadas a la calle Mayor o con salida a las terrazas, desde las que se pueden observar los tejados de Pujalt y la espadaña de su iglesia. Un tranquilo patio, envuelto por los muros de piedra y aromatizado por una jardinera, es otro de los rincones acogedores para pasar un rato de calma.
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