Las espectaculares vistas de la sierra del Cadí y la cercanía de las pistas de esquí de Port del Comte convierten a este hotel de montaña en un alojamiento muy apropiado para disfrutar de los deportes de nieve, en invierno, y de la extraordinaria pureza del aire serrano, en cualquier época del año.
El edificio, de clara inspiración alpina, tiene una fachada en la que predomina la madera y una cubierta de pizarra diseñada para soportar el peso de las nevadas, que se prodigan en su lugar de ubicación, a 1.650 metros de altitud.
Un pequeño jardín y una piscina permiten aprovechar los días soleados y en el interior, parte de las instalaciones están destinadas a que los huéspedes cultiven el sano ejercicio corporal: gimnasio, piscina cubierta, sauna y jacuzzi. El contrapunto de relajamiento lo pone la cafetería y la gran sala de estar, con una chimenea para caldear las charlas a la luz de la lumbre. La zona de los dormitorios incluye nueve habitaciones dobles o dúplex, en las que predomina una decoración sencilla y funcional.
El restaurante, con un rústico comedor de altos techos abuhardillados y un rincón presidido por una gran chimenea, es otro de los atractivos del hotel. En él se sirve una cocina de mercado con especial atención a las carnes a la brasa. Esta excelente comida constituye una buena opción para recuperar fuerzas después de la práctica del esquí o el recorrido de alguna de las rutas de montaña que atraviesan la zona.
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