Los cultivos de frutales, olivos y viñedos modelan el paisaje en torno a este hotel, asentado en un pequeño valle ribereño del Ebro. El hotel, situado a las afueras del pueblo, es un edificio histórico de principios del siglo XVII con varios patios interiores y un terreno sembrado de huerta y árboles frutales.
La cuidadosa rehabilitación le ha dotado de un amplio jardín, un solárium con hamacas, dos piscinas, una de adultos y otra de niños, y un parque infantil, y ha puesto de relieve las excelentes vistas del valle.
Un interior sencillo, funcional y bien equipado, con un especial cuidado en el confort, es el rasgo común de las distintas dependencias, entre ellas la sala de estar con chimenea y varios rinconcitos para leer o descansar.
Dispone de ocho habitaciones dobles o triples, todas con baño.
La comodidad tiene el complemento de un excelente trato a los huéspedes y una cuidada cocina destinada a sorprender. Las cenas admiten la fórmula de un menú degustación, así como los platos vegetarianos y de otro tipo de regímenes, previo aviso.
El núcleo urbano de Benissanet, que llegó a contar con un paso de barca para cruzar el río, se encuentra en la comarca de la Ribera d’Ebre, entre Mora d’Ebre y la desembocadura del río. La proximidad del Ebro es un buen aliciente para hacer recorridos en barco o piragua o apuntarse a las visitas guiadas que organizan los dueños del hotel.
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