En este típico cortijo con vistas al mar el turista disfrutará de la paz y belleza del entorno natural, descansará en sus habitaciones, que son el vivo reflejo del tipismo andaluz, y probará los platos elaborados con productos allí cultivados.
Se trata de un edificio de 2.500 metros de superficie construida, rodeado de jardines y situado en uno de los rincones más apacibles de la Sierra de la Axarquía, dentro de una finca de 35 hectáreas generosa en árboles frutales, almendros y olivos, pero a tan sólo 5 kms de la playa.
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