En un cigarral toledano con una panorámica magnífica sobre la Ciudad de las Tres Culturas se alza este Parador. La vista de la monumental ciudad de Toledo, con el meandro del Tajo en primer plano, es la protagonista en numerosas habitaciones, salones, terraza y piscina.
El interior, que destaca por su amplitud, ofrece numerosos detalles manchegos y toledanos, entre ellos, su cocina.
En este entorno inigualable se puede comer desde la perdiz estofada al cordero asado y de postre, helado de queso y miel o los conocidos mazapanes de la zona.
El Parador se ha sometido a una profunda remodelación que le convierte así en el ejemplo perfecto del Parador del siglo XXI. Una remodelación modélica a la que se han sumado el buen gusto, la calidad y el respeto a la identidad de este emblemático alojamiento.
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