A 4 Kilómetros de Albacete, la impronta cervantina da carácter de este Parador, con un verde y frondoso jardín, azul piscina y coqueto corredor.
En su interior los tonos suaves inspiran calma y privacidad tanto en sus habitaciones como en los salones de trabajo. Todo, a tono con el paisaje manchego en el que se encuentra.
De sus fogones salen suculentas viandas de la tierra como el pisto manchego, las gachas, el gazpacho o para los postres, los Miguelitos de La Roda.
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