Un ficus varias veces centenario ofrece su sombra a este lujoso hotel emplazado en un pueblo ribereño del Ebro. La localidad de Xerta, a la que se accede fácilmente desde Tortosa siguiendo el curso de la carretera que bordea el río, se asienta en la comarca del Baix Ebre.
El edificio fue encargado por un indiano y lo construyó en 1882 Josep Fontserè i Mestre, que sería maestro de Gaudí. Su belleza y valor arquitectónico, al ser una mezcla de estilo colonial y modernista, lo han convertido en edificio protegido por la Generalitat de Catalunya.
Está rodeado de un amplio y tupido jardín, donde abundan las plantas tropicales con lagos, cascadas y árboles centenarios. Cuenta, además, con una piscina y un hidromasaje al aire libre.
En el interior, destaca una gran escalinata. La decoración es clásica y el mobiliario de época, visible en las salas de estar. Sin embargo, la innovación se impone y el establecimiento también cuenta con salas de reuniones equipadas tecnológicamente.
Dispone de once habitaciones dobles, todas con baño y algunas especiales. En ellas se han respetado las vigas de madera de los techos y todos los detalles arquitectónicos.
Cuenta con un restaurante de nueva cocina con platos que sacan buen partido de la calidad de los productos frescos.
Un spa en el que destaca la piscina con cascada es otro de los estímulos que ofrece este bonito establecimiento.
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