El hotel Cal Miret ocupa una casa del siglo XIV en el tranquilo núcleo de Blancafort. Se alza junto a los restos de su antiguo castillo, que asoman, sobre todo, en la espléndida bodega con cubiertas abovedadas.
La solera del edificio no ha impedido su nueva adaptación a los tiempos y su transformación en alojamiento rural de alquiler completo, idóneo para grupos o familias.
El interior, decorado con rústica sobriedad y con vigas de madera en sus techos, incluye una salita de estar, en torno a una chimenea, y una recoleta sala de juegos con televisión y una mesa camilla que invita a disfrutar de momentos de tranquilidad.
Una cocina completamente equipada, a disposición de los huéspedes, forma parte de las estancias comunes, que incluyen un comedor en torno a una amplia mesa.
Las seis habitaciones, distribuidas en las distintas plantas, comparten tres baños y tienen capacidad para una, dos o tres personas. Su atmósfera mantiene la sencillez predominante en el resto de la casa, e incluyen mobiliario de madera y paredes decoradas con discretas cenefas.
La bodega, presidida por grandes barricas, es el espacio con mayor personalidad de la casa y el que acredita su larga historia.
Cerca del edificio se encuentra la interesante iglesia local, presidida por una monumental torre. A pocos kilómetros del casco urbano destacan la villa medieval de Montblanc, con su recinto amurallado, el monasterio de Poblet y la llamada Ruta dels Cellers, que recorre las históricas bodegas de la Conca de Barberà.
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