El hotel Can Boix de Peramola ocupa una propiedad asentada en el valle del Segre, adquirida en el siglo XVIII por los antepasados de los actuales dueños, la familia Pallarès. La larga tradición de esta saga hostelera se aprecia también en la solera del establecimiento, un complejo de edificios que destaca junto a los picachos rocosos del Prepirineo, en una zona frondosa regada por el Segre.
Un gran patio sirve de distribuidor al complejo hotelero. En él encontramos una estupenda piscina de grandes dimensiones y una pista de tenis.
El comedor, que es parte importante de la oferta, tiene un agradable aire rústico y una cocina a tono. Platos como el carpaccio de pies de cerdo, jamón ibérico y virutas de foie, carrillos de ternera Bruneta con salsa de ratafía o los los buñuelos de chocolate con helado de frutos rojos forman parte de la oferta de este popular restaurante, que se acompaña con una buena bodega.
El hotel cuenta con una sala de estar, una sauna y una sala de convenciones equipada con nuevas tecnologías. Además, dispone de una terraza donde es posible tomar un tentempié a la espera de la comida.
Dispone de 41 habitaciones, (21 dobles "Confort" y 20 dobles "Gran Confort") de una agradable sencillez, bien equipadas y bautizadas con los nombres de las fuentes que refrescan la zona. Las "Gran Confort" están en un anexo. Todas cuentan con mesa de trabajo y conexión a Internet Wi-Fi y algunas, con una terraza que permite asomarse al ameno paisaje del entorno.
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