La situación de Can Coll, en el triángulo formado por Figueres, Roses y la frontera francesa, convierte esta casa rural en el lugar ideal para iniciar recorridos por la comarca del Empordà. Pueden organizarse escapadas al abrupto cabo de Creus y al Parc Natural de l’Albera.
El edificio, una tradicional casa de pueblo situada en el casco urbano, esconde un patio interior ajardinado, con porche y barbacoa, adornado con viejos toneles que en su día sirvieron para almacenar el vino de la bodega.
El interior de la casa, decorado con gracia y sencillez, cuenta con un salón, comedor presidido por una enorme mesa, cocina para uso de los huéspedes y acceso a Internet para quienes demanden este servicio. Las cuatro habitaciones, todas con baño, son acogedoras y disponen de una cama doble y otra sencilla.
Para quienes desean tener más independencia, hay un alojamiento de alquiler completo con capacidad para seis personas, tres habitaciones, cocina, comedor, un cuarto de baño y una terraza.
Las propietarias facilitan todo tipo de información sobre la zona, organizan paseos con guía y ofrecen bicicletas para los más activos. También sirven desayunos y promueven la adquisición de productos locales.
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