La casa rural Can Guilella ocupa una soberbia construcción rodeada de bosques y campos de cultivo. Esta masía catalana del siglo XVII ha sido rehabilitada y transformada en alojamiento rural.
El edificio se encuentra en una pequeña población a siete kilómetros de Cardona, población de la vecina comarca del Bages, cuyo casco monumental incluye el castillo y el museo de la Sal.
Un jardín y una peculiar piscina de piedra, en la que destaca una cascada, preceden al edificio. Cuenta, además, con una barbacoa cubierta para preparar unas buenas brasas.
La masía, de grandes dimensiones, está decorada con una rústica sencillez que hace especialmente acogedores el comedor y la sala de estar. La colección de juegos de mesa y el equipo de música permiten ratos de calma y diversión junto a la chimenea.
El establecimiento cuenta con dos habitaciones dobles y dos cuádruples que comparten dos baños.
El servicio de comedor incluye desayunos, comidas y cenas. Ofrece, además, la posibilidad de encargar una calçotada en temporada.
La propietaria asesora sobre las posibilidades del entorno, que incluyen la búsqueda de setas en las proximidades de la casa o las visitas a Cardona y la impactante montaña de sal.
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