Una primitiva masía y su pajar han adquirido nuevo brillo al convertirse en este bonito hotel de montaña, emplazado en uno de los rincones más emblemáticos del Alt Urgell. El edificio se asienta cerca de la carretera que une las localidades de Valldarques y Coll de Nargó, ambas coronadas por los característicos campanarios de sus iglesias.
Alrededor del recinto, se alternan las manchas de arbolado y un mullido jardín de césped, con una bonita piscina que parece reflejar el horizonte montañoso.
Una balconada de madera se asoma al paisaje y da paso al interior del hotel, repartido en dos edificios. El antiguo pajar incluye una sala de estar caldeada por una chimenea, con rincones para la lectura, la música o el disfrute de algún juego de mesa. También aquí se encuentran las seis habitaciones dobles con baño, con algunas paredes de piedra vista y amuebladas con sencillez. En la masía se encuentra el comedor, donde se sirven los desayunos y las cenas, en las que prima la cocina robusta y natural de la zona.
La información sobre el entorno, muy precisa, permite programar recorridos por los alrededores y visitar la Font Bordonera o el Salt del Boter, una espectacular cascada. También no hay que ver los pequeños templos románicos de la zona y el Museu dels Raiers, donde se recoge la historia de los madereros que conducían los troncos flotando por los ríos pirenaicos.
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