Emplazado sobre las ruinas del palacete de verano de Abderramán I, una colina rodeada de vegetación en la falda de la sierra cordobesa, el Parador presenta una excepcional panorámica de la legendaria ciudad de los califas.
El edificio rebosa frescor, pues goza de una temperatura de 4 ºC menos que en la ciudad. Esta sensación de bienestar se acentúa gracias a su piscina y a los jardines que lo rodean, donde se encuentran las primeras palmeras de Europa.
Las estancias interiores son elegantes y muy luminosas, con amplios salones y espaciosas habitaciones. En el comedor se ofrecen el salmorejo cordobés, el gazpacho blanco de almendras y el churrasco en salsa verde, entre otras especialidades.
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