El hotel Terramar abrió sus puertas en 1934, cuando la localidad de Llafranc era un sencillo pueblo de pescadores y el litoral de Girona no había sido bautizado todavía como la Costa Brava.
El edificio, de líneas sencillas, está situado al lado de una cala transparente y muy bien resguardada. El rápido acceso desde Llafranc a Palafrugell, por autovía, pone en contacto la localidad con numerosos destinos de interés.
Una reciente rehabilitación, en el año 2002, ha modernizado las instalaciones, manteniendo la blanca arquitectura del edificio, a tono con el caserío de Llafranc.
El interior, de aire funcional, conserva algo de su largo historial como establecimiento familiar, concebido para unas cómodas estancias vacacionales.
Junto con el amplio salón de estar, los nuevos equipamientos incluyen un pequeño gimnasio y un solárium, para relajarse bajo el sol mediterráneo.
Una sala bien equipada, con capacidad para sesenta personas, ofrece sus espacios polivalentes para todo tipo de actos y reuniones.
La zona de alojamiento incluye 53 habitaciones con baño, algunas con salón y otras comunicadas entre sí para grupos. Todas tienen televisión, nevera y aire acondicionado, y muchas disponen de una terraza con excelentes vistas al mar.
También desde el bar, se puede observar una panorámica muy marinera de la cala de Llafranc. Los sabores del Mediterráneo llegan al restaurante en platos como el arroz caldoso con sepia y cigalas o los afamados pescados y mariscos de la costa.
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